He descendido hasta los infiernos para renacer en cielos imaginarios, inventados, reales y ficticios.
Me he mutilado, humillado, amado, odiado y repelido.
He hablado con el viento y bailado sobre el mar.
He cantado a las gotas de lluvia al verlas caer sobre el cristal.
He girado y girado dando vueltas al caminar sin importarme lo que otros pudieran decir al verme pasar.
He saltado sobre los charcos, he reído con fuerza y me he entregado buscando felicidad.
Me dijeron que no debía hablar, ni reír y llorar tan alto, que dejara de dar vueltas sin cesar.
Me dijeron que estaba perdiendo el tiempo, que era imposible, que jamás nadie iba a escuchar.
He dejado de oír voces, he esperado desesperada, he estirado mis brazos buscando unas alas que me permitieran escapar.
He estado rota, perdida, encontrada, incompleta y en un éxtasis dormido mientras luchaba por despertar.
He comprendido todo y nada en apenas un segundo.
He gritado con voces sordas, con lágrimas, con risas, con conversaciones absurdas.
He perdido el tiempo intentando comprender lo incomprensible, analizando, probando, hiriendo y amando.
He sido una niña madre,una hija devota, un enigma, una amante esposa, una puta orgullosamente arrepentida, una primera y segunda opción, una enferma, y una cuerda.
He sido una mujer siendo hombre.
He sido un hombre siendo mujer.
He sido una asesina y he permitido que la vida exista.
He buscado encontrando sin encontrar una respuesta que no era necesario buscar.
Y en este largo viaje infinito a través de la locura en busca de la paz, nunca me crecieron alas, no porque fuera imposible, si no porque no las necesito para poder volar.
.jpg)